Una caldera puede mantener presión, producir vapor y no generar alarmas visibles, mientras se desarrolla una condición que compromete la seguridad, la integridad del equipo o la continuidad de la operación.
Producir vapor no es lo mismo que operar bajo control
En muchas plantas, la percepción de normalidad se construye con tres señales: la caldera enciende, la presión se mantiene y el proceso recibe vapor. Esas señales son importantes, pero no describen por sí solas la condición completa del sistema. Una operación segura depende también del nivel de agua, la confiabilidad de la instrumentación, el estado de alarmas e interbloqueos, la combustión, la calidad del agua, las purgas, el retorno de condensado y la integridad de los componentes sometidos a presión.
Una condición crítica no siempre comienza con una fuga, un ruido fuerte o una parada automática. Puede desarrollarse de manera silenciosa: una línea del indicador de nivel parcialmente obstruida, un control de bajo nivel que no ha sido probado, una válvula de seguridad aislada indebidamente, un residual químico que cae de forma repetida o una incrustación que aumenta lentamente la temperatura del metal.
Condiciones ocultas que merecen atención
- Instrumentos que muestran una lectura estable, pero cuya calibración, conexión o mantenimiento no ha sido verificado.
- Alarmas o interbloqueos que fueron puenteados para evitar disparos repetitivos sin corregir la causa del problema.
- Dureza en el agua de alimentación, conductividad creciente o residuales químicos inestables que aún no han producido una falla visible.
- Pérdida de espesor por corrosión en el retorno de condensado o bajo depósitos internos.
- Purgas ejecutadas por rutina, sin relación con la conductividad, la carga de vapor o la concentración de sólidos.
- Cambios de turno basados en una firma, sin comunicar alarmas, desviaciones, equipos fuera de servicio o ajustes recientes.
Por qué la regulación habla de gestión y no solo de operación
La Resolución 1857 de 2024 no limita la gestión de la caldera a la actuación del operador. Exige integrar la identificación de peligros, la valoración de riesgos, los controles, los procedimientos, la capacitación, las inspecciones, los registros y la preparación para emergencias dentro de un programa de gestión articulado con el SG-SST.
Preguntas que ayudan a detectar una falsa normalidad
- ¿Cuándo se verificó por última vez el funcionamiento real de los controles de bajo nivel y pérdida de llama?
- ¿Las alarmas ocurridas durante el último mes fueron investigadas o simplemente reiniciadas?
- ¿La tendencia de conductividad, dureza, sulfito, alcalinidad e hierro es estable?
- ¿Cada cambio de turno comunica novedades operativas y químicas?
- ¿Los instrumentos críticos tienen trazabilidad de calibración o verificación?
“La continuidad de la producción puede ocultar problemas, pero la trazabilidad de los controles permite hacerlos visibles.”
SIGUIENTE PASO
Aplique una lista de verificación inicial y determine si la operación de la caldera está respaldada por controles, registros y evidencias suficientes, no solamente por la ausencia de alarmas.

